Las Iguanas van a Morder a los Hombres que no Sueñan

La Sala de Arte Joven presenta la exposición Las Iguanas van a Morder a los Hombres que no Sueñan, uno de los proyectos ganadores de la XVI edición del programa Se busca Comisario.

La exposición Las Iguanas van a Morder a los Hombres que no Sueñan, comisariada por Raquel Algaba, investiga sobre aquellas ideas e imágenes que perviven entre nosotros y que, sin que seamos conscientes de ello, nos retrotraen a las fuerzas de la naturaleza, al continuo oscilar entre el pasado, el presente y el futuro que existe en los ciclos vitales. Artistas: Mónica Mays, Weixin Quek Chong, Sandra Val, Emmanuela Soria Ruiz y Paloma de la Cruz.

Imagen superior: La comisaria Raquel Algaba (en el centro) posa con las artistas (de izquierda a derecha) Sandra Val, Paloma de la Cruz, Weixin Quek Chong y Mónica Mays.

Las Iguanas van a Morder a los Hombres que no SueñanVista de la exposición.

La exposición toma su título de un verso de Federico García Lorca. Reflexiona sobre nuestra relación con la naturaleza.

Las obras que componen la exposición Las Iguanas van a Morder a los Hombres que no Sueñan, a cargo de cinco artistas y en su mayoría instalaciones escultóricas, remiten, gracias a la simbología oculta de sus materiales, al mito o al folclore, para ofrecernos una resistencia al orden actual de las cosas, posicionándose tanto críticamente como en calidad de nuevas formas organizadoras del mundo.

Las Iguanas van a Morder a los Hombres que no Sueñan, es uno de los proyectos ganadores de la XVI edición del programa de la Comunidad de Madrid Se busca Comisario.

Las Iguanas van a Morder a los Hombres que no Sueñan

Las Iguanas van a Morder a los Hombres que no Sueñan

Las Iguanas van a Morder a los Hombres que no Sueñan

En la planta baja, con su pieza Without Ornamental Value, la artista Mónica Mays nos presenta una escultura de grandes dimensiones a modo de icono mastodóntico, informe y primitivo. Si prestamos especial atención, veremos que este ha sido construido, entre otros restos, con fbra de palma. El desecho inservible, sin apenas valor económico, que nuestra sociedad descarta después de la extracción de su sangre, el aceite, que funciona como motor de industrias.

Las Iguanas van a Morder a los Hombres que no Sueñan

Las Iguanas van a Morder a los Hombres que no Sueñan

Weixin Quek Chong se inspira en los rituales funerarios de la dinastía Han para su instalación Immortality Masks (2025). Recupera la memoria perdida de deidades y figuras de culto situándolos en una sociedad donde el espectáculo, el placer y la corporalidad líquida nos entregan nuevos ídolos, más confusos y menos estables, pero que parecen establecer un diálogo directo con nuestras necesidades más cercanas.

Las Iguanas van a Morder a los Hombres que no Sueñan

Las Iguanas van a Morder a los Hombres que no Sueñan

Sandra Val, en su instalación Agón (2025), recurre al juego egipcio de Perros y Chacales. Nos habla de las construcciones arquitectónicas como un medio de acotar y comprender el mundo. A la naturaleza y nuestra relación con esta.

Las Iguanas van a Morder a los Hombres que no Sueñan

Las Iguanas van a Morder a los Hombres que no Sueñan

En el piso superior, Paloma de la Cruz nos enfrenta en La construcción de la carne (2025) a un estar en carne viva. A la naturaleza que se despierta en la construcción-cuerpo, o de lo que fue cuerpo, o de lo que va a ser cuerpo. O cuerpo proyectado sobre los muros que habita, o muros que el cuerpo ha modelado para caber en ellos.

Las Iguanas van a Morder a los Hombres que no Sueñan

Las Iguanas van a Morder a los Hombres que no Sueñan

Por último, la artista Emmanuela Soria Ruiz nos presenta Fuego (2025) y Fuga (2025). Dos piezas textiles que apuntan a una lectura feminista y posthumanista del mito de las hijas de Minias en la Metamorfosis de Ovidio. Estas esculturas textiles —cortinas que sugieren tanto oculta- miento como tránsito— capturan un momento de ruptura: la huida y el desastre previo a la metamorfosis de las hermanas en murciélagos. Nos invita a pensar en la relación entre cuerpo, materialidad y mutación, y en los desastres que preceden toda metamorfosis.

Las Iguanas van a Morder a los Hombres que no Sueñan

Estas artistas parecen querer apuntar al animal camuflado entre la maleza, a las historias que duermen transmitidas soterradamente de generación en generación.

¿Y qué si se rebelan esas criaturas que pretendemos ignorar, qué si se revelan instintos y sentidos que forzamos a permanecer dormidos? ¿Y qué si deciden devorarnos mientras seguimos corriendo?

Texto de Raquel Algaba, comisaria de la exposición

Exposición: Las Iguanas van a Morder a los Hombres que no Sueñan
Comisaria: Raquel Algaba
Hasta el 20 abril 2025
Sala de Arte Joven
Av. de América, 13, Madrid